En la demostración todos los sistemas de punto de venta se ven bien. Venden, imprimen, muestran un reporte bonito. Las diferencias no aparecen ahí: aparecen el sábado a las ocho de la noche, con el local lleno.
Estas cinco preguntas separan bastante más que cualquier comparativa de funcionalidades.
1. ¿Sigue vendiendo sin internet?
Es la primera y la más importante.
Si el sistema necesita conexión para cobrar, el día que se cae el internet dejás de vender. No es una hipótesis: pasa. Y pasa siempre en el peor momento, porque el peor momento es cuando hay más gente.
Un punto de venta serio guarda la venta localmente y sincroniza cuando vuelve la señal. Preguntalo así, con esas palabras, y fijate si la respuesta es directa.
2. ¿Sirve la impresora que ya tenés?
Las impresoras térmicas de 80 y 58 milímetros son el estándar. Si el sistema solo funciona con un modelo específico que hay que comprar, eso es parte del precio aunque no aparezca en la lista.
Preguntá también por la conexión: USB, red y Bluetooth cubren casi todos los casos reales.
3. ¿Qué significa "gratis"?
Acá hay que leer con cuidado, porque "gratis" se usa para tres cosas muy distintas:
- Prueba de treinta días. No es gratis, es después.
- Gratis con tope. Cien ventas al mes, un usuario, un producto. Funciona hasta que el negocio anda bien, que es justo cuando no querés migrar.
- Gratis de verdad. El sistema completo, sin vencimiento, y se paga solo lo que agrega quien ya creció.
Ninguna es mala en sí misma. Lo que importa es saber cuál te están ofreciendo antes de cargar tu inventario.
4. ¿Está en la moneda de tu país?
Suena básico y es un problema común en sistemas hechos para un solo mercado. La moneda, el formato y los decimales tienen que ser los tuyos, sin conversiones mentales ni redondeos raros al cerrar caja.
5. ¿La factura electrónica es parte del sistema o un agregado?
Si tu país exige factura electrónica, esta pregunta ahorra el dolor más caro: tener el punto de venta por un lado y la facturación por otro significa digitar todo dos veces, y equivocarse en la segunda.
Ojo con la trampa: un sistema puede ser regional y tener la factura electrónica de un solo país. No está mal, pero conviene saberlo desde el principio.
Lo que hicimos
Mi PuntoVenta es nuestra respuesta. El punto de venta completo es gratis para siempre: ventas ilimitadas en mostrador y mesas, inventario, caja y arqueo, clientes y cuentas por cobrar. No es una prueba de treinta días.
La app Android sigue vendiendo sin internet y sincroniza sola. Imprime en térmicas de 80 y 58 mm por USB, red o Bluetooth, y el lector de códigos de barras es la cámara del teléfono. Es multimoneda y sirve en toda Latinoamérica; en Costa Rica además emite factura electrónica válida ante Hacienda desde el mismo sistema.
Lo que se paga son los módulos que necesita quien ya creció —reportes pro, lealtad, multi-sucursal y restaurante— y arrancan en cinco dólares al mes.
Está pensado para sodas, restaurantes, cafeterías, pulperías, minisúper, tiendas, barberías, verdulerías y food trucks. Abrí tu caja hoy.